Chile podría dar cátedra en este asuntillo del libre comercio y sus ventajas. Si bien su oferta exportable sigue bastante atada al cobre, las frutas y los salmones, nadie puede negar que nuestros vecinos hacen un esfuerzo admirable para progresar y agregar valor.Da envidia lo disciplinados que son: eligen el próximo blanco, negocian un TLC con la tranquilidad que da la rutina y después se largan a entrenar a sus empresarios para comerse los panes que traen bajo el brazo. El seminario "México: un mercado de oportunidades para empresas de servicios de Chile" es un ejemplo de esta dinámica, que bien podríamos copiar si alguien craneara una estrategia más o menos decente para nuestra inserción internacional. La verdad es que da pena verla pasar. Mientras tanto, nuestros colegas acumulan éxitos con la paciencia de la araña.
















































