miércoles, marzo 04, 2009

Aprender a mirar


Mi vecina y amiga Marina envió una invitación más que tentadora que acepté encantado:

El sábado 28 de febrero , a las 12.00 hs frente a la Iglesia Santa Felicitas, en la calle Isabel La Catòlica al 500 encuentro para la caminata urbana Barracas y San Telmo.

Libre y gratuita.

Construir y alentar un vínculo perceptivo respecto a nuestro entorno urbano mediante miradas filosóficas, literarias, símbolos de lugares y hechos presentes o pasados en su dimensión urbana. Repensar nuestro vínculo con la ciudad. Divorcio entre lo urbano y la naturaleza.

Durante un par de horas anduve caminando las calles de Barracas y San Telmo guíado generosamente por Esteban Ierardo, filósofo, eximio narrador y amante de estas calles y de lo que ellas esconden. Desde Andrey Rublyov, de Tarkovski, hasta las secretas intenciones del arquitecto Mario Palanti para con su obra magna, diferentes personajes fueron desfilando en esa tarde sol para enseñarnos a mirar de otra manera, recordando que las ciudades fueron, en sus orígenes mitológicos, puertas de conexión con el más allá.

Y ahora leo la nota que mandó el arquitecto Carlos Blanco, nuevo compañero de trabajo en este annus Mirabilis personal y caótico, sobre un proyecto de ley para proteger lo que nos queda, nuestra memoria en piedra, y pienso tristemente en el agujero que dejaron en mi esquina de un día para el otro y en el mural carnavalero que ya no está. Por suerte todavía nos quedan héroes y entonces no todo está perdido.

2 comentarios:

Julián Rodriguez Orihuela dijo...

Hay que tirar todo abajo.
Con permiso.

Enrique dijo...

what do you mean?